Ojo con los buenos empleados.
Una organización (cuyo nombre no vamos a mencionar) contaba con un “buen” empleado, comprometido, ejemplar, trabajador, experto en área y muy veterano (más de 20 años de “impecable” servicio). Tal era su compromiso con la empresa, que rehusaba a tomar vacaciones y siempre estaba disponible para llevar a cabo sus tareas relacionadas con el cierre contable mensual.
Un día, un mero error se suma llamó la atención a su jefe inmediato. Este encargó una revisión rutinaria y una posterior investigación Forensic, en la que se detectó que el “buen” empleado llevaba más de 7 años desviando fondos de la empresa y camuflando sus actos fraudulentos con artificios contables complejos.
Perfil del Defraudador.
Un día estaba dando una conferencia en la que presentaba un reciente estudio sobre el Perfil del defraudador. En el turno de preguntas, un asistente me preguntó: ¿por qué las asociaciones, firmas,……, invertís tanto tiempo y dinero en conocer el Perfil del defraudador?
Tras meditarlo unos segundos, me vino a la mente un libro de estrategia que leí hace tiempo (El Arte de la Guerra) y le respondí: porque si no conocemos al defraudador y los cambios en sus hábitos, jamás ganaremos esta guerra. Y citando a Sun Zi en su libro, le expliqué: “si no te conoces a ti ni a tu enemigo, perderás todas las batallas; si te conoces a ti pero no conoces a tu enemigo, ganarás la mitad de las batallas; pero si te conoces a ti y conoces a tu enemigo, ganarás todas las batallas”. Ese es el motivo por el que debemos conocer quién es el defraudador y cómo actúa.
El libro El Arte de la Guerra fue escrito por el filósofo chino y estratega militar Sun Zi en el siglo IV a. C. Pese a su antigüedad, todavía es utilizado en escuelas de negocios por las aplicaciones prácticas de su contenido a la actividad empresarial.
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